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sábado, 23 de mayo de 2026

Lesiones del lóbulo parietal

 Lesiones del lóbulo parietal: bases neurofuncionales y repercusiones en la función orofacial, la deglución, la voz, el habla y el lenguaje

El lóbulo parietal constituye uno de los nodos corticales más relevantes para la integración somatosensorial, la representación corporal, la orientación espacial y la planificación motora fina. Su arquitectura funcional se organiza en tres grandes niveles:

  1. Corteza somatosensorial primaria (poscentral), encargada de recibir información táctil, propioceptiva y nociceptiva del cuerpo;

  2. Corteza somatosensorial secundaria, donde estas señales se integran en percepciones coherentes;

  3. Áreas de asociación parieto-temporo-occipital, responsables de la síntesis multisensorial, la construcción del esquema corporal y la regulación de la acción voluntaria.

Cuando este sistema se lesiona —por etiologías vasculares, traumáticas, tumorales o degenerativas— emergen alteraciones que comprometen no solo la percepción sensorial, sino también la organización motora y cognitiva de funciones complejas. Entre las manifestaciones más características se encuentran: trastornos del tacto, agnosias, apraxias, alteraciones visuoespaciales, síndrome de Gerstmann, heminegligencia y, en lesiones bilaterales, síndrome de Balint.

Estas disfunciones, aunque tradicionalmente descritas en el campo neuropsicológico, tienen un impacto directo sobre los sistemas estomatognático, fonatorio y lingüístico, debido a la dependencia de estas funciones de la propiocepción, la planificación motora, la integración sensorial y la orientación espacial del movimiento.

1. Repercusiones en la deglución

La deglución requiere una secuencia altamente coordinada de movimientos linguales, mandibulares, faríngeos y laríngeos. El lóbulo parietal participa en esta función a través de:

  • Integración somatosensorial oral: la pérdida de sensibilidad táctil o propioceptiva (hemianestesia, extinción sensitiva) altera la percepción del bolo, su volumen y su posición. Esto compromete la fase oral preparatoria y la propulsión lingual.

  • Planificación motora fina: las apraxias ideomotoras e ideatorias dificultan la secuencia voluntaria de movimientos orales, generando desorganización en la manipulación del bolo.

  • Orientación espacial y esquema corporal: la desorientación espacial puede afectar la postura cefálica y cervical, esenciales para la seguridad deglutoria.

  • Negligencia orofacial: en lesiones derechas, el paciente puede “ignorar” un lado de la cavidad oral, reteniendo alimento sin percibirlo.

En conjunto, estas alteraciones pueden manifestarse como incoordinación orofacial, escape anterior o lateral del bolo, retraso en el tránsito oral y riesgo aumentado de penetración o aspiración secundaria a una fase oral ineficiente.

2. Repercusiones en la voz

Aunque la fonación depende principalmente de estructuras subcorticales, del tronco encefálico y de la corteza motora, el lóbulo parietal interviene en:

  • Retroalimentación sensorial de la vibración y la presión aérea: la disminución de sensibilidad altera la autorregulación del esfuerzo fonatorio.

  • Control postural y orientación corporal: la voz requiere estabilidad axial; la desorganización espacial puede generar patrones fonatorios inestables.

  • Apraxia del habla y del gesto fonatorio: cuando la lesión compromete áreas de asociación del hemisferio dominante, la planificación de los ajustes laríngeos y supraglóticos se vuelve imprecisa.

El resultado clínico puede ser una voz con inestabilidad, variaciones bruscas de intensidad, ataxia fonatoria o dificultades para iniciar o sostener la emisión.

3. Repercusiones en el habla

El habla es una función motora altamente dependiente de la propiocepción, la secuenciación y la integración multisensorial, todas funciones parietales.

  • Apraxia del habla: frecuente en lesiones del hemisferio dominante, afecta la programación de los movimientos articulatorios, generando sustituciones, distorsiones y esfuerzo articulatorio.

  • Agnosia táctil y alteración propioceptiva: la pérdida de retroalimentación sensorial dificulta la precisión articulatoria.

  • Desorganización visuoespacial: afecta la lectura en voz alta, la orientación del texto y la prosodia espacial del discurso.

  • Síndrome de Balint (lesiones bilaterales): la simultanagnosia y la apraxia óptica pueden impedir el seguimiento visual necesario para tareas de lectura y articulación guiada.

4. Repercusiones en el lenguaje

El hemisferio parietal dominante es esencial para funciones lingüísticas superiores:

  • Síndrome de Gerstmann: alexia, agrafia, acalculia y desorientación derecha–izquierda.

  • Alteración de la comprensión lectora: por déficit visuoespacial o por alexia.

  • Dificultades en la denominación y en la semántica espacial: la integración multisensorial deteriorada afecta la construcción de significados.

  • Negligencia espacial (hemisferio no dominante): afecta la pragmática, la prosodia y la organización espacial del discurso.

Estas alteraciones pueden coexistir con apraxias, generando un cuadro mixto donde el lenguaje se ve afectado tanto por fallas simbólicas como por fallas motoras.

Las lesiones parietales no solo comprometen la percepción sensorial, sino que alteran la coherencia del movimiento, la planificación motora, la orientación espacial y la integración multisensorial. Estas funciones son indispensables para la deglución, la voz, el habla y el lenguaje, por lo que su afectación produce un perfil clínico complejo que requiere evaluación fonoaudiológica especializada.  Fga. Patricia Cedeño O. 2026

jueves, 19 de marzo de 2020

Disartria y disfluencia

La disartria es un trastorno del habla causado por dificultades para controlar los músculos, como la lengua y los labios, que se necesitan para producir el habla. Estas diferencias en las habilidades motoras hacen que el habla sea arrastrada, murmurada y hablada con relativa lentitud, y también puede aumentar la probabilidad de disfluencia. Esto incluye sonidos que no son de habla y "tartamudeo", definidos aquí como una interrupción en la fluidez del habla manifestada por prolongaciones, interrupciones y repeticiones. Este artículo investiga diferentes tipos de características de entrada utilizadas por las redes neuronales profundas (DNN) para detectar automáticamente la tartamudez de repetición y las disfunciones no habladas dentro del habla disártrica. Los experimentos prueban los efectos de la dimensionalidad dentro de los coeficientes cepstrales de frecuencia Mel (MFCC) y los coeficientes cepstrales predictivos lineales (LPCC), y exploran las capacidades de detección en diártico versus habla no disártrica. Los resultados obtenidos con las funciones MFCC y LPCC produjeron precisiones de reconocimiento similares; la tartamudez de repetición en el habla disártrica se identificó correctamente en aproximadamente 86% y 84% para el habla no disártrica. Los sonidos que no son del habla se reconocieron con aproximadamente un 75% de precisión en hablantes disartricos.
Muchos estudios han investigado formas de mejorar la inteligibilidad del habla disártrica, incluidos los métodos que se enfocan en aspectos particulares del habla para modificar. Kain y col. [1] implementó un sistema de transformaciones que se centró estrictamente en mapear vocales de individuos con disartria en vocales más características del habla no disártrica. Esos experimentos mostraron un aumento de inteligibilidad del 6%. En 2013, Rudzicz [2] propuso un método que agregó la corrección de otros errores de pronunciación y un tempo ajustado. Entre una cohorte de oyentes que no están familiarizados con el habla de personas con parálisis cerebral, las tasas de reconocimiento de palabras aumentaron en un 19,6%. Crucialmente, la detección basada en Levenshtein de las repeticiones de fonemas y las disfunciones no habladas en ese trabajo dependía de la segmentación completa de fonemas, lo que en sí mismo puede ser bastante desafiante para el habla disártrica.
Chee y col. [3] proporcionó una visión general de la detección automática de la tartamudez, enfatizando su dificultad en varios métodos de clasificación. Czyzewski y col. [4], p. Ej., Implementaron redes neuronales artificiales (ANN) y 'conjuntos aproximados' para detectar tres tipos de 'tartamudeo': interrupciones, prolongaciones vocales y repeticiones de sílabas, obteniendo precisiones de hasta 73.25% con ANN y 91% con conjuntos ásperos. Wisniewski ´ y col. [5, 6] realizaron dos estudios que utilizaron modelos ocultos de Markov con coeficientes cepstrales de Melfrecuencia (MFCC) para detectar la tartamudez...