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miércoles, 10 de junio de 2026

DEGLUCION Y FOTOBIOMODULACIÓN TRANSCRANEAL

 DEGLUCION Y FOTOBIOMODULACIÓN TRANSCRANEAL

Por:  Fga. Patricia Cedeño O. 2026

La deglución es una de las conductas motoras más complejas del sistema nervioso humano. Su aparente simplicidad oculta una arquitectura neurofuncional extraordinariamente sofisticada, donde convergen redes sensoriales, motoras, viscerales, ejecutivas y de integración interoceptiva. En el contexto de la neurorrehabilitación, comprender esta organización no es un lujo conceptual: es una necesidad clínica. Cada alteración deglutoria es, en esencia, la manifestación periférica de un desajuste en los circuitos que sostienen la secuencia sensoriomotora.

En los últimos años, la evidencia neurocientífica ha permitido redefinir la disfagia no solo como un trastorno biomecánico, sino como una disfunción de redes y circuitos. La corteza motora orofacial, la corteza somatosensorial, la ínsula anterior, el tálamo, los ganglios basales y los generadores de patrones del tronco encefálico conforman un sistema dinámico que integra información, selecciona patrones, regula el gating motor y ejecuta la secuencia deglutoria con precisión milimétrica. Cuando uno de estos nodos falla, la red completa pierde eficiencia.

En este escenario, la fotobiomodulación transcraneal (tPBM) emerge como una herramienta terapéutica capaz de influir directamente sobre la fisiología de estas redes. Su acción no se limita a un efecto metabólico aislado: modula la excitabilidad cortical, mejora la perfusión, optimiza el acoplamiento neurovascular y favorece la plasticidad sináptica. En términos funcionales, esto se traduce en una mayor capacidad del sistema para reorganizarse, compensar y reaprender patrones motores complejos, como los que exige la deglución.

La tPBM actúa sobre la red, pero es la intervención fonoaudiológica la que dirige esa red hacia un nuevo estado funcional. La luz no reemplaza la terapia: la potencia. La prepara. La amplifica. La hace más eficiente. En otras palabras, la fotobiomodulación no “corrige” la disfagia; crea las condiciones neurofisiológicas para que el entrenamiento motor, sensorial y coordinativo pueda consolidarse con mayor estabilidad y menor esfuerzo.

Desde esta perspectiva, la integración entre tPBM y la intervención miofuncional se convierte en un modelo de trabajo basado en plasticidad dependiente de actividad. La estimulación cortical modula la red; la terapia MIO® la entrena; la repetición la consolida. Este triángulo conceptual permite intervenir no solo en la biomecánica, sino en la arquitectura funcional que la sostiene.

En pacientes con daño neurológico, la tPBM favorece la reorganización hemisférica, mejora la conectividad residual y reduce la fatiga cortical, permitiendo que la intervención fonoaudiológica sea más efectiva. En neonatos y prematuros, contribuye a la maduración de redes sensoriomotoras aún en desarrollo. En parálisis cerebral, facilita la compensación interhemisférica y la activación de vías alternativas. En trastornos sensoriales de la deglución, mejora la responsividad aferente y optimiza el gating motor, permitiendo que la secuencia faríngea se ejecute con mayor seguridad.

La dosimetría utilizada en tPBM —longitudes de onda entre 630 y 830 nm, irradiancias entre 10 y 250 mW/cm², fluencias entre 4 y 60 J/cm²— no es un conjunto de números arbitrarios. Representa la traducción cuantitativa de un principio fundamental: estimular sin saturar, modular sin invadir, facilitar sin forzar. La luz, aplicada con criterio neurofuncional, se convierte en un modulador fino de circuitos, no en un estímulo inespecífico.

Para los fonoaudiólogos especializados en neurorrehabilitación, este enfoque abre una nueva dimensión terapéutica. Ya no se trata únicamente de fortalecer músculos, mejorar patrones o entrenar secuencias. Se trata de intervenir la red que hace posible la función. De comprender que la disfagia no es solo un problema periférico, sino un fenómeno cortical, subcortical y troncoencefálico. De reconocer que la plasticidad no ocurre por azar, sino por diseño terapéutico.

La fotobiomodulación transcraneal, integrada con un abordaje fonoaudiológico basado en redes, representa un cambio de paradigma: pasar de la rehabilitación de estructuras a la rehabilitación de circuitos. De la intervención local a la intervención sistémica. De la compensación a la restauración funcional.

En este modelo, la luz no es un accesorio tecnológico. Es un facilitador neurofisiológico que amplifica la capacidad del cerebro para reorganizarse. Y la Fonoaudiología, con su comprensión profunda de la motricidad orofacial, la sensorialidad y la coordinación, es la disciplina que transforma esa reorganización en función.

Este es el punto de encuentro entre ciencia, clínica y tecnología. Un espacio donde la neuroplasticidad deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una herramienta terapéutica concreta. Un espacio donde la Fonoaudiología se posiciona como una disciplina capaz de intervenir no solo en el movimiento, sino en los circuitos que lo hacen posible.

sábado, 23 de mayo de 2026

Lesiones del lóbulo parietal

 Lesiones del lóbulo parietal: bases neurofuncionales y repercusiones en la función orofacial, la deglución, la voz, el habla y el lenguaje

El lóbulo parietal constituye uno de los nodos corticales más relevantes para la integración somatosensorial, la representación corporal, la orientación espacial y la planificación motora fina. Su arquitectura funcional se organiza en tres grandes niveles:

  1. Corteza somatosensorial primaria (poscentral), encargada de recibir información táctil, propioceptiva y nociceptiva del cuerpo;

  2. Corteza somatosensorial secundaria, donde estas señales se integran en percepciones coherentes;

  3. Áreas de asociación parieto-temporo-occipital, responsables de la síntesis multisensorial, la construcción del esquema corporal y la regulación de la acción voluntaria.

Cuando este sistema se lesiona —por etiologías vasculares, traumáticas, tumorales o degenerativas— emergen alteraciones que comprometen no solo la percepción sensorial, sino también la organización motora y cognitiva de funciones complejas. Entre las manifestaciones más características se encuentran: trastornos del tacto, agnosias, apraxias, alteraciones visuoespaciales, síndrome de Gerstmann, heminegligencia y, en lesiones bilaterales, síndrome de Balint.

Estas disfunciones, aunque tradicionalmente descritas en el campo neuropsicológico, tienen un impacto directo sobre los sistemas estomatognático, fonatorio y lingüístico, debido a la dependencia de estas funciones de la propiocepción, la planificación motora, la integración sensorial y la orientación espacial del movimiento.

1. Repercusiones en la deglución

La deglución requiere una secuencia altamente coordinada de movimientos linguales, mandibulares, faríngeos y laríngeos. El lóbulo parietal participa en esta función a través de:

  • Integración somatosensorial oral: la pérdida de sensibilidad táctil o propioceptiva (hemianestesia, extinción sensitiva) altera la percepción del bolo, su volumen y su posición. Esto compromete la fase oral preparatoria y la propulsión lingual.

  • Planificación motora fina: las apraxias ideomotoras e ideatorias dificultan la secuencia voluntaria de movimientos orales, generando desorganización en la manipulación del bolo.

  • Orientación espacial y esquema corporal: la desorientación espacial puede afectar la postura cefálica y cervical, esenciales para la seguridad deglutoria.

  • Negligencia orofacial: en lesiones derechas, el paciente puede “ignorar” un lado de la cavidad oral, reteniendo alimento sin percibirlo.

En conjunto, estas alteraciones pueden manifestarse como incoordinación orofacial, escape anterior o lateral del bolo, retraso en el tránsito oral y riesgo aumentado de penetración o aspiración secundaria a una fase oral ineficiente.

2. Repercusiones en la voz

Aunque la fonación depende principalmente de estructuras subcorticales, del tronco encefálico y de la corteza motora, el lóbulo parietal interviene en:

  • Retroalimentación sensorial de la vibración y la presión aérea: la disminución de sensibilidad altera la autorregulación del esfuerzo fonatorio.

  • Control postural y orientación corporal: la voz requiere estabilidad axial; la desorganización espacial puede generar patrones fonatorios inestables.

  • Apraxia del habla y del gesto fonatorio: cuando la lesión compromete áreas de asociación del hemisferio dominante, la planificación de los ajustes laríngeos y supraglóticos se vuelve imprecisa.

El resultado clínico puede ser una voz con inestabilidad, variaciones bruscas de intensidad, ataxia fonatoria o dificultades para iniciar o sostener la emisión.

3. Repercusiones en el habla

El habla es una función motora altamente dependiente de la propiocepción, la secuenciación y la integración multisensorial, todas funciones parietales.

  • Apraxia del habla: frecuente en lesiones del hemisferio dominante, afecta la programación de los movimientos articulatorios, generando sustituciones, distorsiones y esfuerzo articulatorio.

  • Agnosia táctil y alteración propioceptiva: la pérdida de retroalimentación sensorial dificulta la precisión articulatoria.

  • Desorganización visuoespacial: afecta la lectura en voz alta, la orientación del texto y la prosodia espacial del discurso.

  • Síndrome de Balint (lesiones bilaterales): la simultanagnosia y la apraxia óptica pueden impedir el seguimiento visual necesario para tareas de lectura y articulación guiada.

4. Repercusiones en el lenguaje

El hemisferio parietal dominante es esencial para funciones lingüísticas superiores:

  • Síndrome de Gerstmann: alexia, agrafia, acalculia y desorientación derecha–izquierda.

  • Alteración de la comprensión lectora: por déficit visuoespacial o por alexia.

  • Dificultades en la denominación y en la semántica espacial: la integración multisensorial deteriorada afecta la construcción de significados.

  • Negligencia espacial (hemisferio no dominante): afecta la pragmática, la prosodia y la organización espacial del discurso.

Estas alteraciones pueden coexistir con apraxias, generando un cuadro mixto donde el lenguaje se ve afectado tanto por fallas simbólicas como por fallas motoras.

Las lesiones parietales no solo comprometen la percepción sensorial, sino que alteran la coherencia del movimiento, la planificación motora, la orientación espacial y la integración multisensorial. Estas funciones son indispensables para la deglución, la voz, el habla y el lenguaje, por lo que su afectación produce un perfil clínico complejo que requiere evaluación fonoaudiológica especializada.  Fga. Patricia Cedeño O. 2026

sábado, 5 de diciembre de 2020

Fisiología de la deglución orofaríngea y calidad de vida relacionada con la deglución en pacientes con insuficiencia ponderal con EPOC

 Una enfermedad pulmonar inflamatoria crónica, la EPOC es la tercera causa principal de muerte en los Estados Unidos. Las exacerbaciones de los síntomas son típicas y pueden ser graves durante la progresión de la enfermedad, al tiempo que contribuyen a hospitalizaciones costosas y repetidas y a la mortalidad temprana. El costo médico estimado de la EPOC en 2012 fue de más de 32 mil millones de dólares  y se espera que aumente, dados los frecuentes reingresos hospitalarios dentro de los 30 días posteriores al alta inicial. 

La gravedad de la enfermedad de la EPOC y las manifestaciones clínicas varían mucho entre los pacientes y las cohortes de investigación que han estudiado la incidencia y el tipo de alteración de la deglución orofaríngea asociada. Además, los métodos de evaluación y las métricas para investigar el mecanismo y la disfunción de la deglución orofaríngea han variado. Un estudio informó que la incidencia de disfagia asociada con la EPOC fue del 85%, con penetración laríngea y aspiración traqueal observada en el 28% y 42% de los sujetos, respectivamente. Además, se ha demostrado que las complicaciones secundarias a las alteraciones de la deglución, como la neumonía por aspiración, la deshidratación y la obstrucción de las vías respiratorias, contribuyen a las exacerbaciones de la enfermedad. Los efectos negativos de la exacerbación en la calidad de vida del paciente, el bienestar físico y fisiológico y la mortalidad temprana destacan el impacto potencial que la disfagia puede tener en el curso natural de la EPOC.

Ghannouchi et al completaron una revisión sistemática de la literatura que reveló diferencias entre la EPOC y los controles sanos de la misma edad que se observaron en las imágenes videofluoroscópicas. 7 Por ejemplo, se observó un cierre prolongado de las vías respiratorias y una posición laríngea inferior en pacientes con EPOC con enfermedad de moderada a muy grave. 8 Se postuló que el cierre prolongado de las vías respiratorias representa una respuesta protectora subyacente para reducir el riesgo de invasión de las vías respiratorias. Otras observaciones incluyen tiempos de tránsito prolongados para alimentos sólidos, tiempos de cierre del vestíbulo laríngeo más prolongados durante la deglución de líquidos, retraso en el inicio de la deglución  y residuos orofaríngeos. Además, la tasa de aspiración traqueal de líquidos finos observada en la videofluoroscopia en pacientes con EPOC fue mayor, en comparación con los controles de la misma edad (25% frente a 0,1%, respectivamente). Robinson et al encontraron un riesgo significativamente mayor de aspiración en las evaluaciones de deglución al lado de la cama en un grupo con EPOC (44%) en comparación con un grupo hospitalizado sin EPOC (29%). Aunque no se informaron los resultados de la videofluoroscopia de los pacientes sin EPOC, el 17% de los pacientes con EPOC aspiraron en la videofluoroscopia. Un estudio adicional que utilizó la evaluación endoscópica de fibra óptica de la deglución reveló que la mayoría de los pacientes con EPOC presentaban residuos faríngeos (90%) y el 25% de la muestra del estudio presentaba invasión de las vías respiratorias por bolo. 

Además de la alteración motora orofaríngea, la mecánica sensorial de las vías respiratorias superiores alterada en la EPOC puede contribuir aún más a la penetración / aspiración. La evidencia sugiere que los pacientes con EPOC tienen una sensibilidad laringofaríngea reducida, lo que resulta en una disminución de las medidas para eliminar los residuos faríngeos.  Además, es menos probable que el paciente con EPOC tenga una tos productiva para expulsar el material ingerido de las vías respiratorias.

Además, se sabe que la disfagia tiene efectos devastadores sobre el estado nutricional; aproximadamente el 25% de los pacientes con EPOC desarrollan caquexia, un síndrome de emaciación asociado con una reducción del 50% en la supervivencia media. 14 Hasta la fecha, los autores no conocen ningún estudio que investigue los efectos concomitantes del índice de masa corporal (IMC) bajo sobre la deglución en pacientes con EPOC.

https://europepmc.org/article/PMC/6122895

sábado, 10 de octubre de 2020

Succión, alimentación y deglución: comportamientos, circuitos y objetivos de la patología del neurodesarrollo

 Todos los mamíferos deben mamar y tragar al nacer, y posteriormente masticar y tragar alimentos sólidos, para un crecimiento y salud óptimos. Estos comportamientos inicialmente innatos dependen fundamentalmente del desarrollo coordinado de la boca, lengua, faringe y laringe, así como de los nervios craneales que controlan estas estructuras. La succión, la alimentación y la deglución interrumpidas desde el nacimiento en adelante (disfagia perinatal) a menudo se asocia con varios trastornos del neurodesarrollo que posteriormente alteran comportamientos complejos. Aparentemente, una amplia gama de mecanismos patológicos del neurodesarrollo también se dirigen a la diferenciación de los nervios orofaríngeos y craneales. Estos mecanismos aberrantes, que incluyen patrones alterados, especificación del progenitor y crecimiento de neuritas, prefiguran la disfagia y pueden comprometer los circuitos para capacidades conductuales adicionales. Así,....

Texto completo gratuito disponible después del 07 de julio de 2021.
Maynard TM, Zohn IE, Moody SA, LaMantia AS. Succión, alimentación y deglución: comportamientos, circuitos y objetivos de la patología del neurodesarrollo. Revisión anual de neurociencia. 2020 Julio; 43: 315-336. DOI: 10.1146 / annurev-neuro-100419-100636.

jueves, 19 de marzo de 2020

HABITOS EN NIÑOS LPH

Antecedentes / Objetivos: Este estudio piloto tuvo como objetivo evaluar la aparición de hábitos orales y hábitos de succión no nutritivos en niños con paladar hendido (labio y labio fisurado) (CL / P) entre 0 y 12 años, en comparación con sus compañeros sin CL / P.
Métodos: los niños con CL / P (edad media 6,0 años, SD 2,80) fueron reclutados del Hospital de la Universidad de Gante y comparados con los niños de género y edad sin CL / P (edad media 5,8 años, SD 3,09). Un cuestionario de autoinforme fue desarrollado y entregado a los cuidadores. Para comparar la aparición de hábitos orales y hábitos de succión no nutritivos en niños con y sin CL / P,se utilizaron tests 2 pruebas o las pruebas exactas de Fisher.
Resultados:El presente estudio reveló una incidencia significativamente menor de hábitos de succión no nutritivos en niños con CL / P. Estos niños mostraron significativamente menos succión de chupete; no se encontraron diferencias significativas con respecto a la succión del pulgar o del dedo ni con respecto a la succión de otros objetos. Además, los resultados mostraron que la aparición de ronquidos fue estadísticamente significativamente mayor en niños con CL / P.
Conclusión: los niños con CL / P muestran menos hábitos de succión no nutritivos, pero más ronquidos en comparación con un grupo de control sin CL / P. Si bien es necesario realizar más investigaciones sobre los hábitos orales en niños con CL / P, los equipos de hendiduras deben prestar atención a la aparición de hábitos orales.
Alighieri C. · Bettens K. · Bonte K. · Roche N. · Van Lierde K. Folia Phoniatr Logop 2019; 71: 191–196. Información: https://www.karger.com/Article/Purchase/495611

IMPACTO DE HÁBITOS ORALES INCORRECTOS SOBRE ANOMALÍAS DE MASTICACIÓN EN NIÑOS y ADOLESCENTES

"El aparato masticatorio, también llamado sistema estomatognático, es un sistema muscular y esquelético de la cabeza, el cuello y la cintura escapular, caracterizado por estrechas conexiones funcionales y morfológicas". Los elementos morfológicos del sistema comprenden: los dientes, el periodonto, los procesos alveolares. , huesos del área craneofacial, articulaciones temporomandibulares, glándulas salivales, mucosa oral, el sistema muscular y nervioso y el sistema de vasos vasculares y linfáticos. "El sistema estomatognático está involucrado en las siguientes funciones: masticación, procesos de digestión preliminares, deglución, respiración, articulación del habla y expresiones faciales transmitidas por medio de los músculos faciales. "El desarrollo del aparato masticatorio está relacionado con el crecimiento del área craneofacial. Una función o morfología incorrecta del aparato masticatorio puede conducir a anomalías en el área craneofacial, reversibles en primer lugar gracias a una profilaxis bien conducida....
....Los hábitos orales nocivos, que pueden conducir al desarrollo de maloclusión durante el crecimiento del aparato masticatorio, incluyen disfunciones (funciones fisiológicas incorrectas, por ejemplo, deglución incorrecta, articulación y masticación incorrectas, respiración bucal habitual) y parafunciones (actividades estereotípicas realizadas sin saberlo, por ejemplo, succión en un paciente, morderse las uñas, bruxismo). Los estudios sobre la conexión entre la maloclusión y la disfunción del habla han demostrado que existe una relación importante y compleja entre los dos. La terapia interdisciplinaria de ortodoncia y del habla se recomienda en el tratamiento de las disfunciones del habla y la maloclusión, mientras que en el caso de los sujetos con anomalías esqueléticas en el área craneofacial, la ortodoncia y la terapia del habla deben complementarse con procedimientos ortognáticos. La maloclusión más frecuente asociada con defectos del habla es el ángulo de clase II y III, el espacio entre los dientes y la mordida abierta anterior, siendo este último el tipo más grave. Entre las numerosas disfunciones del aparato masticatorio, la deglución incorrecta se ha atribuido la mayor importancia en términos de etiopatogenia de maloclusión y trastornos del habla.
El bruxismo (el apretar y rechinar los dientes involuntarios habituales) es una de las parafunciones más dañinas para el aparato masticatorio, ya que es autodestructivo.....

domingo, 13 de octubre de 2019

Efectos de la estimulación eléctrica faríngea en el rendimiento de la deglución

El mecanismo de la deglución involucra componentes neuronales sensoriomotores complejos. La complejidad de la deglución puede explicarse por el hecho de que la deglución tiene varias funciones, como impulsar el bolo alimenticio desde la cavidad oral hacia el estómago a través de la faringe y el esófago, y proteger el tracto respiratorio superior limpiando la laringe y la faringe; evitando así la asfixia o la aspiración de secreciones o alimentos [ 1 - 4 ]. Además, para completar los movimientos normales de deglución, más de 25 pares de músculos relacionados en las regiones orofacial, faríngea, laríngea y esofágica deben activarse bilateralmente y en coordinación [ 1 - 3 ].
Los patrones motores subyacentes de la deglución son programados por el denominado generador de patrones central (GPC) en el bulbo raquídeo, y tanto las entradas periféricas como las centrales en la GPC pueden provocar la deglución [ 2 , 3 ]. En otras palabras, la deglución puede iniciarse de forma involuntaria o voluntaria. La deglución evocada periféricamente puede iniciarse mediante estimulación mecánica o química en la orofaringe o la laringe. Las regiones sensoriales que provocan la deglución faríngea incluyen el paladar blando, la úvula, la superficie dorsal de la lengua, los pilares faciales, la pared faríngea dorsal, la superficie faríngea de la epiglotis y el seno glossoepiglótico [ 5 - 9] Se sabe que la estimulación del nervio laríngeo superior (SLN) y la rama faríngea del nervio glosofaríngeo que inerva las regiones hipofaríngea y laríngea son eficaces para desencadenar la deglución faríngea repetitiva, incluso en animales anestesiados [ 10 - 12 ]. Debido a que el inicio del reflejo de deglución no se interrumpe después de la ablación de la corteza, las entradas periféricas pueden ser lo suficientemente efectivas como para iniciar la deglución [ 11 ]. Por lo tanto, se puede suponer que, como en los animales, ciertos patrones de estimulación eléctrica aplicados a estos nervios o regiones pueden activar y / o facilitar la activación de la GPC de deglución en humanos.
Nuestros estudios anteriores mostraron que la estimulación eléctrica faríngea repetitiva (PEStim) facilitó el inicio de la deglución rápida voluntaria en humanos conscientes [ 13 , 14 ]. Este resultado se esperaba porque las áreas estimuladas fueron inervadas por el SLN o la rama faríngea del nervio glosofaríngeo y, por lo tanto, PEStim activó la GPC de deglución. Sin embargo, la facilitación de la deglución voluntaria por este método puede no ser comparable a la de la deglución involuntaria o provocada por reflejo. Takatsuji y col. [ 15] informaron que PEStim continuo no logró provocar la deglución involuntaria repetitiva, aunque la primera deglución se evocó con éxito después de la estimulación. Al contrario de este informe, se sabe que la estimulación eléctrica continua SLN puede evocar fácilmente un reflejo de deglución repetitivo [ 2 ]. Las posibles razones de la discrepancia entre los estudios en animales y humanos descritos anteriormente son: (1) una diferencia de especie; (2) una diferencia en las condiciones de estímulo, en que la estimulación de la superficie no es efectiva para activar completamente la red neuronal en humanos; o (3) una diferencia en la condición experimental, en que la actividad cortical podría inhibir el circuito neural de la deglución en las áreas corticales / subcorticales o en el tronco encefálico en la condición consciente.
Estudios anteriores, algunos de los cuales utilizaron estimulación eléctrica por debajo del umbral aplicada a las regiones periféricas, demostraron que la estimulación produjo cambios duraderos en la excitabilidad cortical motora asociada a la deglución. Power y col. [ 16 ] mostraron que después de 10 minutos de estimulación eléctrica palatina, todas las medidas de deglución, incluido el tiempo de tránsito oral, el tiempo de respuesta de deglución (definido como el intervalo de tiempo entre la presentación del bolo en la hipofaringe y la elevación laríngea), la duración del cierre de las vías respiratorias y tiempo de apertura cricofaríngeo, no se vio afectado. Contrariamente a esto, Fraser et al. [ 17 ] y Jayansekeran et al. [ 18] mostraron que, después de 10 minutos de PEStim, el tiempo de tránsito faríngeo, el tiempo de respuesta al tragar y la aspiración mejoraron significativamente en pacientes con accidente cerebrovascular agudo. Estos resultados contradictorios sugieren que no se ha aclarado por completo cómo PEStim contribuye a los cambios en el comportamiento de deglución, particularmente el inicio del movimiento de deglución...
Takeishi R, Magara J, Watanabe M, Tsujimura T, Hayashi H, Hori K, et al. (2018) Efectos de la estimulación eléctrica faríngea en el rendimiento de la deglución. PLoS ONE 13 (1): e0190608. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0190608

Trastornos del sueño y dolor orofacial crónico

Las alteraciones del sueño se han relacionado con trastornos de dolor crónico y se ha sugerido que se afectan entre sí de forma circular. Sin embargo, con la excepción del bruxismo del sueño y los trastornos temporomandibulares, se sabe muy poco acerca de la interacción entre el sueño y los trastornos específicos del dolor orofacial. Nuestro objetivo fue revisar y evaluar el conocimiento existente sobre la relación entre el dolor orofacial y los trastornos del sueño. Además, para elaborar sobre las opciones de manejo para pacientes con dolor orofacial y trastornos del sueño.
Hallazgos recientes: Los trastornos de dolor orofacial como los trastornos temporo-mandibulares, el síndrome de boca ardiente y la neuropatía trigeminal postraumática dolorosa están relacionados recíprocamente con alteraciones en la calidad del sueño. Además, en el caso de los trastornos temporomandibulares, se ha demostrado que las alteraciones de la calidad del sueño ocurren antes del inicio del dolor. Con respecto al bruxismo del sueño, la literatura reciente parece indicar que cuando el bruxismo del sueño se evalúa objetivamente (es decir, polisomnografía), la mayoría de los parámetros del bruxismo del sueño no parecen ser capaces de explicar la aparición del trastorno temporomandibular. Finalmente, muy pocos estudios han evaluado el efecto que la mejora de la calidad del sueño tiene en los parámetros de dolor crónico orofacial, como la intensidad y la frecuencia.
Resumen: En general, faltan estudios que evalúen la relación entre los trastornos del sueño y los trastornos del dolor orofacial, con la excepción de la relación entre el bruxismo del sueño y la TMD. Los pocos estudios que existen sugieren una asociación entre los trastornos de dolor orofacial y la disminución de la calidad del sueño. Como tal, es importante que el médico especialista en dolor orofacial esté al tanto de los trastornos del sueño comórbidos y se debe utilizar un enfoque multidisciplinario e integrador para tratar a estos pacientes.
Exposto, FG, Arima, T. y Svensson, P. Curr Sleep Medicine Rep (2019) 5: 104. https://doi.org/10.1007/s40675-019-00152-z

miércoles, 18 de septiembre de 2019

TEC EN PEDIATRIA

Pautas basadas en evidencia y consenso para el manejo de los trastornos de la comunicación y de la deglución después de una lesión cerebral traumática pediátrica.
Objetivo: las pautas de manejo basadas en la evidencia para la comunicación y los trastornos de deglución después de una lesión cerebral traumática pediátrica (TBI, por sus siglas en inglés) están escasamente disponibles, lo que puede resultar en resultados subóptimos. Para mejorar la atención clínica de esta población, se formó un comité multidisciplinario de desarrollo de guías para desarrollar una recomendación basada en la evidencia (EBR) y una recomendación basada en el consenso (CBR) para el manejo del habla , el lenguaje y los trastornos de la deglución durante el primer año de recuperación.
Métodos: el comité completó una encuesta Delphi de 3 asaltos para alcanzar un acuerdo (80% de consenso) para los CBR. La revisión sistemática de la evidencia guió el desarrollo de los EBR, diseñado utilizando el formulario del Consejo Nacional de Salud y de Investigación Médica
Resultados: En total, se desarrollaron 30 recomendaciones (5 EBR y 25 CBR) para guiar el manejo del habla , el lenguaje y los trastornos de la deglución , incluida la predicción de estos trastornos; equipo de salud requerido, tiempo óptimo de evaluación; herramientas de evaluación; estrategias de intervención y comienzo del tratamiento; e información clave para apoyar a los padres.
Conclusión: Las recomendaciones desarrolladas proporcionan una base para el tratamiento sistemático de la comunicación y los trastornos de la deglución que deben refinarse a medida que surgen nuevas pruebas. Las recomendaciones clave incluyen la evaluación de niños con TCE moderada / severa para estos trastornos con el uso de medidas específicas. Los pacientes con TBI grave y ventilación prolongada son un grupo de riesgo particular y deben considerarse para la derivación temprana a patología del habla y el lenguaje para apoyar el diagnóstico y la gestión oportunos. No se identificaron pruebas para respaldar un EBR para el tratamiento, destacando un área clave para la investigación.

viernes, 1 de marzo de 2019

Pautas basadas en evidencia para el manejo de los trastornos de la comunicación y de la deglución después de un TEC

Objetivo: las pautas de manejo basadas en la evidencia para la comunicación y los trastornos de deglución después de una lesión cerebral traumática pediátrica (TBI, por sus siglas en inglés) están escasamente disponibles, lo que puede resultar en resultados subóptimos. Para mejorar la atención clínica de esta población, se formó un comité multidisciplinario de desarrollo de guías para desarrollar recomendaciones basadas en la evidencia (EBR) y recomendaciones basadas en el consenso (CBR) para el manejo del habla , el lenguaje y los trastornos de la deglución durante el primer año de recuperación.
Métodos: el comité completó una encuesta Delphi de 3 asaltos para llegar a un acuerdo (80% de consenso) para los CBR. Revisión sistemática de la evidencia guiada por el desarrollo de EBR, diseñada utilizando el formulario de declaración del Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica.
Resultados: En total, se desarrollaron 30 recomendaciones (5 EBR y 25 CBR) para guiar el manejo del habla , el lenguaje y los trastornos de la deglución , incluida la predicción de estos trastornos; equipo de salud requerido, tiempo óptimo de evaluación; herramientas de evaluación; estrategias de intervención y comienzo del tratamiento; e información clave para apoyar a los padres.
Conclusión: Las recomendaciones desarrolladas proporcionan una base para el tratamiento sistemático de la comunicación y los trastornos de la deglución que deben refinarse a medida que surgen nuevas pruebas. Las recomendaciones clave incluyen la evaluación de niños con TCE moderada / severa para estos trastornos con el uso de medidas específicas. Los pacientes con TBI grave y ventilación prolongada son un grupo de riesgo particular y deben considerarse para derivación temprana a patología del habla y el lenguaje para apoyar el diagnóstico y el manejo oportunos. No se identificó evidencia para apoyar un EBR para el tratamiento, destacando un área clave para la investigación.
Pautas basadas en evidencia y consenso para el manejo de los trastornos de la comunicación y de la deglución después de una lesión cerebral traumática pediátrica. Mei, Cristina, PhD; Anderson, Vicki, PhD; Waugh, Mary-Clare, MD; Cahill, Louise, PhD; Morgan, Angela T., PhD. Editor de la sección (s): Caplan, Bruce PhD, ABPP; Bogner, Jennifer PhD, ABPP; Brenner, Lisa PhD, ABPP; Malec, James PhD, ABPP. en nombre del Grupo de Desarrollo de Directrices TBI. The Journal of Head Trauma Rehabilitation: septiembre / octubre de 2018 - Volumen 33 - Número 5 - p 326–341