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miércoles, 30 de septiembre de 2026

La tecnología no reemplaza al terapeuta: potencia su capacidad clínica

Tecnologías en Fonoaudiología

Vivimos una época extraordinaria para la Fonoaudiología y, especialmente, para la Motricidad Orofacial. Nunca antes habíamos tenido acceso a tantas herramientas capaces de complementar nuestros procesos de evaluación, intervención y seguimiento terapéutico. La electroestimulación neuromuscular (EMS), el ultrasonido terapéutico, la fotobiomodulación, la bioestimulación tisular, el software terapéutico, la realidad virtual, los sistemas de análisis acústico y de movimiento, entre muchas otras tecnologías, forman parte de un ecosistema científico y clínico que avanza a gran velocidad.
Sin embargo, aún observamos una resistencia frecuente dentro de nuestra propia profesión. En ocasiones escuchamos frases como: “eso no es para fonoaudiólogos”, “no sé utilizarlo”, “me da miedo equivocarme”, o incluso “eso reemplazará la terapia convencional”. Estas creencias terminan convirtiéndose en una forma de autosabotaje profesional que limita nuestro crecimiento y restringe las posibilidades terapéuticas que podemos ofrecer a nuestros pacientes.
Es importante comprender que ninguna tecnología es una terapia por sí misma. La electroestimulación no rehabilita sola. El ultrasonido terapéutico no genera cambios funcionales por sí mismo. La fotobiomodulación no sustituye el razonamiento clínico. Tampoco un software terapéutico reemplaza la capacidad de análisis de un profesional. Son herramientas. Instrumentos que amplían nuestras posibilidades de intervención cuando son utilizados con conocimiento, criterio clínico y respaldo científico.
La evidencia científica actual muestra que diversas tecnologías pueden favorecer procesos biológicos relacionados con la modulación del dolor, la neuroplasticidad, la regeneración tisular, la excitabilidad neuromuscular, la función motora y el aprendizaje motor. Sin embargo, los resultados dependen de múltiples factores: la selección adecuada del paciente, la dosificación correcta, la integración con ejercicios terapéuticos específicos y, sobre todo, la capacidad del profesional para interpretar la respuesta clínica y ajustar el tratamiento.
La pregunta no debería ser si la tecnología tiene cabida en la Fonoaudiología. La verdadera pregunta es si estamos preparados para estudiarla, comprenderla y utilizarla responsablemente. Como profesionales de la salud, nuestra obligación ética no es rechazar lo nuevo por desconocimiento ni adoptar cualquier innovación sin criterio. Nuestra responsabilidad es formarnos, analizar la evidencia, desarrollar competencias y aprender a integrar estas herramientas dentro de un modelo terapéutico sólido y fundamentado.
La historia de la salud demuestra que el progreso siempre ha exigido aprendizaje. Hubo un tiempo en que los equipos de electrodiagnóstico, la videofluoroscopia, los análisis computarizados de voz o las imágenes diagnósticas parecían tecnologías lejanas para muchas profesiones. Hoy son recursos habituales que enriquecen la práctica clínica. Lo mismo está ocurriendo con las tecnologías emergentes aplicadas a la rehabilitación.
No debemos verlas como amenazas ni como soluciones mágicas. Debemos verlas como extensiones de nuestras capacidades profesionales. El conocimiento clínico sigue siendo el núcleo del tratamiento. La evaluación precisa, el diagnóstico funcional, el diseño terapéutico y el acompañamiento humano continúan siendo insustituibles. La tecnología simplemente nos ofrece nuevas vías para optimizar esos procesos.
Por ello, la invitación es clara: estudiemos. Formémonos. Actualicémonos. Aprendamos a leer la evidencia científica, a comprender los mecanismos fisiológicos detrás de cada recurso y a utilizarlos con responsabilidad. Dejemos de decirnos que no podemos. Dejemos de limitar nuestro crecimiento profesional por temor o desconocimiento. La innovación no pertenece a otras disciplinas; pertenece a todos aquellos profesionales que deciden aprender.
El futuro de la Motricidad Orofacial y de la Fonoaudiología no estará definido por la tecnología en sí misma, sino por la capacidad que tengamos de integrarla de manera inteligente, ética y científicamente fundamentada. Cuando comprendemos esto, dejamos de ver la tecnología como una competencia y comenzamos a verla como lo que realmente es: una poderosa aliada al servicio de nuestros pacientes y de la excelencia clínica.
La tecnología no es la cura. La cura tampoco está en los equipos. La verdadera diferencia sigue estando en el profesional que estudia, razona, evalúa, decide y utiliza cada herramienta con conocimiento científico y propósito terapéutico. Ese profesional eres tú.
Fga. Patricia Cedeño O.
Presidente
SIEFO Internacional

sábado, 23 de mayo de 2026

VENTAJAS DEL MANEJO DE NUEVAS TECNOLOGÍAS EN MOTRICIDAD OROFACIAL

 VENTAJAS DEL MANEJO DE NUEVAS TECNOLOGÍAS EN MOTRICIDAD OROFACIAL

Electroestimulación – Láser Terapéutico – Ultrasonido Terapéutico

1. Aceleración de los procesos de reorganización neuromuscular

Las tecnologías terapéuticas actúan directamente sobre la fisiología del músculo y del tejido conectivo, permitiendo:

  • mayor velocidad en la recuperación de propiedades musculares (tono, elasticidad, activación)

  • reducción del tiempo necesario para reorganizar patrones motores

  • facilitación del aprendizaje neuromotor

  • mayor eficiencia en la transición del músculo a la función

En términos MioDinámicos®, aceleran la reorganización, no solo la activación.

2. Mejora de la calidad del tejido muscular y conectivo

Cada tecnología actúa sobre componentes distintos del tejido:

  • Electroestimulación: reclutamiento de fibras, sincronización y activación selectiva

  • Láser terapéutico: aumento de ATP, reducción de inflamación, reparación tisular

  • Ultrasonido terapéutico: aumento de extensibilidad, reorganización de colágeno, efecto térmico profundo

El resultado es un músculo más funcional, más adaptable y más eficiente.

3. Incremento de la precisión terapéutica y reducción de compensaciones

Las tecnologías permiten intervenir:

  • músculos específicos

  • propiedades musculares específicas

  • sinergias alteradas

  • patrones motores compensatorios

Esto evita la activación global y desorganizada que ocurre con ejercicios mal dirigidos. En tu marco conceptual, esto significa menos compensación y más eficiencia MioDinámica®.

4. Mayor estabilidad funcional y sostenibilidad del tratamiento

El uso de tecnologías produce cambios que no son solo inmediatos, sino estables en el tiempo, porque:

  • mejoran la calidad del tejido

  • optimizan la activación neuromotora

  • reducen la fatiga muscular

  • aumentan la resistencia funcional

Esto se traduce en funciones más estables, precisas y duraderas.

5. Potenciación del tratamiento fonoaudiológico y reducción del tiempo terapéutico

Cuando se integran correctamente:

  • disminuyen el número de sesiones necesarias

  • aumentan la respuesta clínica

  • permiten avanzar más rápido hacia la función

  • potencian los ejercicios miofuncionales

  • mejoran la adherencia del paciente

jueves, 19 de marzo de 2020

NIH combina neuroética de vanguardia con neurotecnologías innovadoras


Con el apoyo de la Investigación del Cerebro de los Institutos Nacionales de Salud a través de la Iniciativa Avanzando en Neurotecnologías Innovadoras (BRAIN) , los científicos están desarrollando nuevos dispositivos y tecnologías poderosas para monitorear y regular la actividad cerebral. Para garantizar que los NIH se mantengan al día con el rápido desarrollo tecnológico y ayudar a los médicos e investigadores a adaptar éticamente estas nuevas herramientas a la práctica, un artículo publicado recientemente en JAMA Neurology destaca posibles problemas y ofrece recomendaciones sobre la investigación clínica con dispositivos neuronales invasivos y no invasivos.
"Los NIH lideran el camino para considerar y abordar de manera proactiva las posibles consideraciones éticas, ya que la Iniciativa BRAIN conduce a nuevas formas de medir e influir en la actividad del cerebro", dijo Walter Koroshetz, MD, director del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares del NIH (NINDS) "Tener discusiones en tiempo real es de suma importancia ya que los investigadores clínicos investigan el uso de tales herramientas para reducir la carga de la enfermedad cerebral".
Recientemente se ha prestado considerable atención a los dispositivos neuronales, que pueden usarse para registrar o alterar la actividad cerebral. En algunos casos, se implantan dentro del cerebro con el propósito de estimular o inhibir regiones específicas para tratar un trastorno. Las recientes inversiones de alto perfil en empresas de dispositivos neuronales han aumentado la atención pública a un campo de estudio ya prometedor. Sin embargo, es crucial que los médicos y la industria enfaticen la protección de los participantes de la investigación mientras realizan ensayos para probar y optimizar estos dispositivos.
Al reunir a investigadores, clínicos y especialistas en ética en neurociencia, el NIH apoya un esfuerzo para abordar los desafíos éticos asociados con los avances de la investigación clínica. Poco después del lanzamiento de la Iniciativa BRAIN en 2013, el Grupo de Trabajo de Neuroética de la Iniciativa NIH BRAIN se formó como un grupo de trabajo del Consejo Asesor de NINDS para recomendar enfoques para identificar y abordar las cuestiones éticas planteadas por el desarrollo y uso de las herramientas y tecnologías resultantes. .
"La ciencia de vanguardia requiere una ética de vanguardia", dijo Khara Ramos, Ph.D., Directora de Neuroética de NINDS y coautora del artículo. "La Iniciativa BRAIN está haciendo avanzar el campo de la neurociencia a un ritmo rápido, y tenemos la suerte de colaborar con expertos de diversos orígenes para ayudarnos a evaluar y anticipar las implicaciones éticas de esa investigación".
En su artículo, los autores discuten tres áreas principales de desafíos éticos relacionados con los dispositivos neuronales. Dos de estos se basan en cuestiones establecidas: sopesar los riesgos y beneficios involucrados en la experimentación clínica y la importancia del consentimiento informado, si un participante del ensayo recibe suficiente información y en las circunstancias correctas para poder decidir inscribirse.
La tercera área de enfoque es relativamente nueva para estos dispositivos: ¿qué responsabilidades tienen los investigadores, fabricantes y financiadores con los participantes de la investigación una vez que finaliza un ensayo? A diferencia de la participación en la mayoría de los ensayos farmacológicos, las personas que participan en un ensayo de dispositivos a menudo se van con cambios duraderos (implantes cerebrales invasivos u otros dispositivos) que tienen un impacto en su futuro. ¿Quién es responsable de asegurarse de que el implante o dispositivo continúe funcionando correctamente semanas, meses o años después? Los autores sugieren que, como mínimo, los investigadores y quienes financian esa investigación deben anticipar cualquier necesidad de atención futura que puedan tener los participantes del ensayo, incluidos los costos asociados.
El documento analiza algunas de esas necesidades, incluido el mantenimiento a largo plazo (como reparaciones, reemplazo de baterías y actualizaciones de software), la atención requerida para posibles efectos adversos que puedan surgir después de la prueba y el apoyo a largo plazo por parte de los fabricantes que pueden continuar mejorar sus dispositivos basados ​​en investigaciones o intereses comerciales.
"Esta importante investigación solo es posible a través de la generosidad y la confianza de los participantes en la investigación humana, muchos de los cuales son pacientes que buscan tratamiento para afecciones neurológicas graves", dijo Winston Chiong, MD, Ph.D., profesor asociado en residencia, Universidad de California , San Francisco Neurología y coautor del artículo. “Es muy importante que esta investigación se guíe no solo por las buenas intenciones de los investigadores, sino también por una consideración deliberada sobre los riesgos presentes y futuros para los participantes. Esto también incluye consideraciones de costo y preguntas prácticas más amplias sobre cómo es vivir con uno de estos dispositivos ".
La Iniciativa BRAIN se lanzó en 2013 con el objetivo de desarrollar las herramientas para ver el cerebro en acción y utilizar este conocimiento para reducir la carga de la enfermedad. Este documento salió de las discusiones durante un taller organizado por los NIH en octubre de 2017, "Cuestiones éticas en la investigación con dispositivos neuronales invasivos y no invasivos en humanos". Una grabación de ese taller está disponible en https://braininitiative.nih.gov / about / neuroethics-working-group .
Colaboración de la Iniciativa NIH BRAIN mirando consideraciones de investigación clínica.
Tomado de: https://www.nih.gov/news-events/news-releases/nih-pairs-cutting-edge-neuroethics-ground-breaking-neurotechnologies
https://videocast.nih.gov/summary.asp?live=26309&bhcp=1